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Capítulo
Punto 728
Lucha interior · Punto 728

 Toda nuestra fortaleza es prestada.

Ave, maris stella

Himno atribuido a Fortunato, obispo de Poitiers (+609)

Ave, maris stella,
Dei mater alma
atque semper virgo,
felix caeli porta.

Sumens illud Ave,
Grabriélis ore,
fundanos in pace,
mutans Evae nomen.

Solve vincla reis,
profer lumen caecis,
mala nostra pelle,
bona cuncta posce.

Monstra te esse matrem,
per te preces
qui pro nobis natus
tu lit esse tuus.

Virgo singuláris,
inter omnes mitis,
nos culpis solútos,
mites fac et castos.

Vitam praesta puram,
iter para tutum,
ut vidéntes Iesum,
semper collaetémur.

Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spirítui Sancto,
tribus honor unus. Amen.

Salve, del mar Estrella,
versión abreviada de Lope de Vega

Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,

La vista restituye,
Las cadenas desata,
Todos los males quita,
Todos los bienes causa.

Vida nos presta pura,
Camino firme allana;
Que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
Una a los tres le demos,
Y siempre eternas gracias.

Comentario

Texto del Cuaderno VI, nº 822, fechado en 7-IX-1932 (y precedido del punto 721). Ambos pasaron al velógrafo. El tenor literal del texto es idéntico al de Camino. A continuación de este texto San Josemaría estampó por primera vez en su Cuaderno:

«Monstra te esse Matrem!».

Esta circunstancia invita a pensar que San Josemaría veía esa fortaleza prestada –que es Dios mismo en nosotros: «quia tu es, Deus, fortitudo mea» (Sal 43 [42], 2)– a partir de la Maternidad de María, que es Madre de Dios y Madre nuestra: nuestra fortaleza son los brazos de Jesús y de María.

Leer en este sentido el punto 721, escrito ese mismo día y que precede a éste, y el punto 113.

La expresión latina es el verso que abre la cuarta estrofa del himno Ave, maris stella, que la Iglesia canta en el oficio de Vísperas en las fiestas de la Santísima Virgen.

Ese verso era una de las invocaciones marianas habituales en labios de San Josemaría Escrivá. A partir de esa fecha la encontramos otras cinco veces en Apuntes íntimos (nn. 823, 838, 1077 [1], 1585, 1636).



[1] Este día, 13-XI-1933, compone esta hermosa jaculatoria:

«Madre mía: soy tuyo. «Monstra te esse Matrem!»» (Apuntes íntimos nt, nº 1077).